Los tratamientos avanzados no son solo para los casos graves de psoriasis. Descubre cuándo también pueden estar indicados.

Durante años se ha transmitido la idea de que los tratamientos más avanzados para la psoriasis estaban reservados únicamente a los pacientes con formas graves o muy extensas de la enfermedad. Y es comprensible que muchas personas sigan pensando así, porque durante bastante tiempo ese fue el enfoque predominante en la práctica clínica.

Sin embargo, hoy sabemos que esta visión se ha quedado corta.

Recientemente, desde el International Psoriasis Council (IPC), un grupo internacional de expertos en psoriasis del que formo parte, hemos actualizado las recomendaciones para incorporar algo fundamental: la psoriasis no debe valorarse solo por la cantidad de piel afectada, sino también por el impacto real que tiene en la vida del paciente, por la respuesta insuficiente a tratamientos previos y por la afectación de zonas de alto impacto como las manos, los pies, la cara, el cuero cabelludo o el área genital.

Y aquí hay un matiz importante que me parece clave explicar bien: una cosa es que las recomendaciones hayan cambiado y otra que ese cambio se aplique ya de forma generalizada en la práctica clínica. En muchos casos, todavía persiste una visión demasiado centrada en la extensión de la psoriasis. Precisamente por eso considero importante hablar de ello.

Qué ha cambiado en la forma de decidir el tratamiento

Durante mucho tiempo, la gravedad de la psoriasis se ha medido sobre todo por la superficie corporal afectada. Si había muchas placas o mucha extensión, se consideraba un caso más serio. Si la psoriasis afectaba a poca superficie, tendía a interpretarse como una enfermedad leve, incluso aunque el paciente la estuviera sufriendo mucho.

Este planteamiento tiene una limitación evidente: no refleja siempre la realidad del paciente.

No es lo mismo tener una pequeña lesión en una zona poco visible que tener psoriasis en las manos, en la cara, en los genitales o en el cuero cabelludo. Tampoco es lo mismo una psoriasis limitada pero persistente, que obliga a aplicar tratamientos constantemente sin conseguir un control real, que una psoriasis más extensa pero bien controlada.

Por eso, en los últimos años hemos ido avanzando hacia una visión más completa y más justa de la enfermedad. Hoy sabemos que, a la hora de valorar si un paciente puede beneficiarse de tratamientos avanzados para la psoriasis, no solo importa la extensión.

También debemos tener en cuenta:

  • si los tratamientos tópicos han fracasado
  • si la psoriasis afecta a zonas de alto impacto
  • si condiciona la calidad de vida
  • si la enfermedad sigue mal controlada a pesar de los tratamientos habituales

La psoriasis no siempre es “leve” por ocupar poca superficie

Este es probablemente uno de los errores más frecuentes que observamos.

Hay pacientes con poca superficie afectada que llevan años con una psoriasis muy molesta, muy visible o muy limitante. A veces son personas que han pasado de crema en crema, con mejorías parciales y recaídas constantes, y que han acabado normalizando una situación que en realidad no está bien resuelta.

Por ejemplo:

  • una psoriasis en las manos puede afectar al trabajo, al contacto social y a tareas cotidianas
  • una psoriasis en la cara puede tener un impacto emocional enorme
  • una psoriasis en el cuero cabelludo puede resultar muy visible, persistente y difícil de manejar
  • una psoriasis en la zona genital puede alterar de forma importante el bienestar y la vida íntima
  • una psoriasis en los pies puede interferir incluso con algo tan básico como caminar con comodidad

En todos estos casos, hablar simplemente de “psoriasis leve” porque no afecta a mucha superficie puede resultar engañoso.

Psoriasis en zonas de alto impacto como manos, cara y cuero cabelludo

Qué dicen hoy las recomendaciones internacionales

Desde el International Psoriasis Council, hemos trabajado precisamente para actualizar esta forma de entender la enfermedad.

Las recomendaciones actuales ya no reservan los tratamientos avanzados solo a aquellos pacientes con psoriasis muy extensa. También contemplan a pacientes que, sin tener una gran superficie afectada, presentan situaciones como:

  • fracaso de tratamientos tópicos
  • afectación de áreas de alto impacto
  • alteración importante de la calidad de vida
  • persistencia de la enfermedad pese a un manejo aparentemente correcto

Esto supone un cambio importante, porque pone al paciente en el centro de la decisión terapéutica. No se trata solo de mirar cuánta piel está afectada, sino de entender cómo está viviendo esa enfermedad y si lo que estamos haciendo realmente es suficiente.

Recomendación internacional y práctica real no siempre van al mismo ritmo

Y aquí quiero insistir en algo que considero muy relevante.

Que las recomendaciones hayan cambiado no significa que ese cambio se haya incorporado ya de forma uniforme en todos los contextos asistenciales. En la práctica, todavía hay muchos pacientes que siguen quedando en una especie de “tierra de nadie”: no tienen una psoriasis muy extensa, pero tampoco están bien.

Son pacientes que:

  • no logran un control adecuado
  • siguen dependiendo de tratamientos locales de forma continua
  • tienen lesiones en zonas especialmente problemáticas
  • o viven con una afectación importante de su día a día sin que eso se traduzca en un replanteamiento terapéutico real

Esto no siempre ocurre por falta de interés, sino porque la práctica clínica tarda a veces en reflejar los cambios que la evidencia y los consensos internacionales ya han incorporado.

Cómo encaja esto en mi forma de trabajar

En mi caso, esta evolución encaja plenamente con cómo llevo años entendiendo la psoriasis en la consulta.

Desde hace tiempo, mi forma de valorar a un paciente no se basa solo en la extensión de las placas. También tengo muy en cuenta:

  • la localización de la psoriasis
  • el impacto en calidad de vida
  • la respuesta a tratamientos previos
  • la presencia de comorbilidades
  • y el contexto global de la enfermedad

Esto forma parte de una visión más actual y más integral de la psoriasis. Una visión que no se limita a “borrar placas”, sino que busca realmente controlar bien la enfermedad y reducir su impacto en la vida del paciente.

Por eso, cuando valoro si una persona puede beneficiarse de un tratamiento avanzado, no me limito a preguntarme si la psoriasis es “muy grande”. Me pregunto si está bien controlada, si está afectando de forma importante al paciente y si seguir haciendo lo mismo tiene sentido o no.

Persona con psoriasis mal controlada y recaídas pese a tratamientos tópicos

No se trata de tratar más, sino de tratar mejor

Este punto me parece esencial.

Hablar de que más pacientes pueden beneficiarse de tratamientos avanzados no significa tratar de forma más agresiva por sistema. La recomendación no es sobretratar. Tampoco se trata de aplicar el mismo esquema a todo el mundo.

El objetivo es individualizar mejor.

La clave está en no dejar fuera a pacientes que, aunque no encajen en una visión clásica de “psoriasis grave”, sí tienen una enfermedad mal controlada, limitante o especialmente relevante por la localización o por su impacto.

En otras palabras: no se trata de tratar más, sino de tratar mejor y en el momento adecuado.

Un mensaje importante para los pacientes

Si tienes psoriasis y llevas tiempo pensando algo como esto:

  • “lo mío no es tan grave”
  • “tengo poca psoriasis, así que tendré que aguantar”
  • “como no me afecta a mucha piel, no habrá más opciones”

quizá merece la pena replantearlo.

Hoy sabemos que los tratamientos avanzados para la psoriasis no son solo para los casos graves o muy extensos. También pueden valorarse en pacientes con enfermedad menos extensa pero mal controlada, con afectación de zonas de alto impacto o con una calidad de vida claramente alterada.

Y esto es importante, porque muchos pacientes siguen conviviendo con una psoriasis insuficientemente controlada simplemente porque nadie ha revisado su caso con esta mirada más actual.

En resumen: los tratamientos avanzados no son solo para los casos graves de psoriasis

Durante años, los tratamientos avanzados para la psoriasis se han asociado casi exclusivamente a los casos más graves. Pero hoy la evidencia y las recomendaciones internacionales nos dicen algo más matizado y más útil: la decisión terapéutica no debe depender solo de la extensión de la enfermedad.

También cuentan el fracaso de tratamientos previos, la localización de las lesiones y el impacto que la psoriasis tiene en la vida real del paciente.

Desde el International Psoriasis Council, grupo internacional del que formo parte, hemos contribuido a actualizar este enfoque. Y en mi práctica clínica, esta manera de entender la enfermedad encaja plenamente con cómo valoro a mis pacientes desde hace años.

Porque la pregunta importante no es solo si tu psoriasis es grave.
La pregunta importante es: ¿está realmente bien controlada?

Si la respuesta es no, merece la pena revisarlo.

Saber que hoy día los tratamientos avanzados no son solo para los casos graves de psoriasis puede marcar la diferencia en la calidad de vida de muchas personas. Por ello te invito a compartir esta información con aquellas a las que le pueda interesar.

Referencias

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3. Blauvelt A, Gondo GC, Bell S, et al. Psoriasis involving special areas is associated with worse quality of life, depression, and limitations in the ability to participate in social roles and activities. J Psoriasis Psoriatic Arthritis. 2023;8(3):100-106. doi:10.1177/24755303231160683.
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5. Nast A, Smith C, Spuls PI, et al. EuroGuiDerm Guideline on the systemic treatment of Psoriasis vulgaris – Part 1: treatment and monitoring recommendations. J Eur Acad Dermatol Venereol. 2020;34(11):2461-2498. doi:10.1111/jdv.16915.
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