Durante el verano, muchas personas con psoriasis notan una mejoría de sus lesiones al pasar tiempo en la playa. De hecho, existe una creencia muy extendida de que el sol y el agua del mar son siempre beneficiosos para la piel afectada por esta enfermedad. Pero ¿qué hay de cierto en ello? ¿Ir a la playa es realmente bueno para la psoriasis? En este artículo analizamos lo que dice la evidencia científica al respecto.

¿Qué beneficios puede tener la playa para la psoriasis?

La exposición solar controlada, los baños en agua salada y el descanso asociado a las vacaciones pueden influir positivamente en la evolución de la psoriasis. Vamos a ver por qué.

1. Exposición solar y psoriasis

Diversos estudios han demostrado que la exposición controlada a la radiación ultravioleta B (UVB), presente en la luz solar natural, puede ayudar a mejorar las lesiones psoriásicas. Este tipo de radiación tiene un efecto inmunomodulador que reduce la inflamación y la proliferación de queratinocitos, dos procesos clave en la psoriasis.

De hecho, la fototerapia con UVB de banda estrecha es una de las opciones terapéuticas utilizadas en clínica dermatológica para tratar casos moderados o graves de psoriasis.

Sin embargo, el exceso de sol puede ser contraproducente. Las quemaduras solares pueden empeorar la enfermedad e incluso provocar fenómenos como el efecto Koebner, en el que la psoriasis aparece en zonas de la piel dañadas o irritadas. Por eso, la protección solar adecuada es imprescindible, incluso cuando buscamos un efecto terapéutico del sol.

2. Agua del mar

El agua salada del mar tiene propiedades ligeramente antisépticas y exfoliantes suaves que pueden ayudar a eliminar las escamas de las placas psoriásicas. Además, puede calmar el picor y reducir el grosor de las lesiones de forma temporal.

Sin embargo, la sal también puede resecar la piel, por lo que es esencial hidratarse adecuadamente después del baño. En algunos casos, especialmente si hay fisuras o lesiones abiertas, el agua del mar puede provocar escozor o irritación.

3. Relajación y descanso

El estrés es uno de los principales desencadenantes y agravantes de la psoriasis. Por tanto, el descanso, el cambio de entorno y las actividades placenteras como caminar por la orilla, leer o nadar pueden tener un impacto positivo en la evolución de la enfermedad.

Persona con psoriasis nadando en la playa

Consejos para disfrutar de la playa si tienes psoriasis

  • Exponte al sol de forma progresiva y controlada, preferiblemente en las primeras horas del día o al final de la tarde.
  • Usa protector solar en las zonas no afectadas, con un FPS alto y formulado para piel sensible.
  • En las zonas con psoriasis, consulta con tu dermatólogo si conviene aplicar protector solar o dejar la zona al descubierto por un tiempo limitado.
  • Evita las quemaduras solares, ya que pueden desencadenar lesiones nuevas.
  • No prolongues en exceso los baños en el mar si notas irritación.
  • Hidrata la piel tras cada exposición solar o baño en el mar, con productos específicos para piel con psoriasis.

Aunque la mayoría de pacientes presenta una mejoría de la psoriasis con el sol, el verano y la reducción del estrés, hay un porcentaje que puede empeorar. Si es tu caso, prueba estos consejos, pero podría ocurrir que debido a las características de tu piel la playa te siga sentando mal.

Además, es importante recordar que una exposición prolongada al sol aumenta el riesgo de fotoenvejecimiento y de cáncer de piel. Por este motivo, las revisiones periódicas con el dermatólogo son fundamentales, especialmente en pacientes con psoriasis, que suelen necesitar exposiciones solares controladas. El especialista puede recomendar fotoprotectores específicos y ajustar el tiempo de exposición para maximizar beneficios y minimizar riesgos.

¿Qué pasa si estoy en pleno brote?

Si estás atravesando un brote activo de psoriasis con lesiones abiertas o sangrantes, puede ser recomendable evitar tanto las piscinas como el mar hasta que las lesiones mejoren. La exposición al sol o al agua salada en estas condiciones puede aumentar la irritación o el riesgo de infección.

Además, si estás en tratamiento con medicamentos fotosensibilizantes (como algunos retinoides o inmunosupresores), es fundamental hablar con tu dermatólogo antes de exponerte al sol, ya que podrías tener mayor riesgo de quemaduras o reacciones cutáneas.

¿Qué dice la evidencia científica?

Estudios como los realizados en centros de talasoterapia o en el entorno del Mar Muerto han mostrado mejoras clínicas en pacientes con psoriasis tras combinar exposición solar controlada y baños en agua salada. Sin embargo, los beneficios dependen del tipo de piel, del tipo y extensión de la psoriasis, y del grado de inflamación presente.

Un estudio publicado en Journal of the European Academy of Dermatology and Venereology (2003) concluyó que la combinación de sol y agua salada puede mejorar significativamente la psoriasis, siempre que se haga de forma controlada. También se subraya que la exposición excesiva al sol puede inducir efectos adversos.

Mujer joven con psoriasis aplicándose sonriente protector solar

Conclusión

Ir a la playa puede ser beneficioso para muchas personas con psoriasis, gracias a tres factores clave: la exposición solar moderada, los baños en agua salada y el descanso físico y mental. La luz UVB natural puede tener un efecto antiinflamatorio sobre las lesiones, mientras que el agua del mar puede facilitar la eliminación de escamas.

Pero no todo es positivo: la exposición excesiva al sol, la falta de hidratación o el uso inadecuado de productos fotosensibilizantes pueden agravar la situación.

Para disfrutar de la playa sin riesgos:

  • Hidrata tu piel tras el baño y la exposición solar.
  • Protege las zonas expuestas con crema solar.
  • Consulta con tu dermatólogo si estás en tratamiento o si tienes dudas.

La playa no es una cura, pero puede ser una aliada si sabes cómo cuidarte. Recuerda que cada piel es diferente y merece un enfoque individualizado.

Conoce el centro de investigación dermatológica de Grupo Pedro Jaén. ICMR